viernes, 7 de febrero de 2014

La Alegría transformadora, Serapis Bey


 LA ALEGRIA TRANSFORMADORA.

Serapis Bey

Yo soy Serapis Bey, conocido por muchos de vosotros, y tomo la palabra como parte y portavoz de este sequito hermoso y divino que conformamos, y como maestro ascendido que trabaja para la Ascensión me conocéis.

Déjame que me presente brillando en luz dorada y que la luz dorada que soy te engalane y te embellezca, un dorado de vida y de alegría. La alegría en las cosas sencillas, en lo cotidiano, en el día a día la alegría.

No hablo del jolgorio ni de la risa, la alegría como expansión en el corazón, como sentimiento, la alegría que te permita ver lo hermoso, lo verdadero y lo bello de cada situación, cada experiencia, y sobre todo de ti misma. Para que brilles un poco más. Para que se transforme de acuerdo a ello lo físico, cada órgano, cada célula, y así que este flujo te ocupe y haga brillar desde cada célula a cada órgano, y desde todo tu cuerpo físico se expanda al resto de ti, y transformándote se vea y se transmita. Que en esa transformación y en ese brillar cambia tu vida y lo que te rodea, y refleja esa luz que brillas.

Porque es en ese brillar y en ese transformarte, en ese flujo de alegría, que la libertad se va manifestando desde tu interior hasta tu vida. Y eso es el flujo de alegría, la limpieza que prepara la libertad de una siembra diferente y nueva, la libertad que se precisa dentro y fuera para un nuevo impulso y lo que conlleva.

Y es que han de ir borrándose como viejas capas, los flecos y los flujos de libre albedrío para que emerja, aparezca, se comprenda, se acepte y se sienta la libertad divina, que es una libertad nueva, donde no hay opción de acoger lo denso o lo difícil en el aprendizaje de la experiencia, donde la única opción, la libertad, sin cargas ni carencias, es la vida, es la verdad y la luz suprema..

Y así esa alegría de la que hablo lleva un tinte dorado y esa vibración como sustancia y como esencia.

Y para que todo esto emerja, se instale y se comprenda es el amor el trabajo y la manera.

Esta alegría y esta libertad abre el corazón a sentir ese amor, que se aleja o que no necesita de personalización, y desde ese sentir el amor la manera para amar situaciones o individuos, sin forzar a personalizar como primero y amar a todos y a cualquiera, sino desde sentir el amor, amar, y desde ahí alcanzar con naturalidad y verdad el amor ya personalizado o el no amor, sin que el no sentirlo conlleve otra sensación con juicio y un sentimiento negativo, sino que ese no sentir amor por alguien descanse en el sentir amor en tu corazón.

Como no es libertad divina, aunque hasta ahora fue necesario el libre albedrío en vosotros, pero os apartó, no es amor el forzar o exigiros amor personalizado.

Y es desde la libertad divina y desde el amor divino, incondicional, infinito, que parte de cada uno, desde donde la guía del Ser lleva.

Sonrío y sonreímos ante esta enseñanza, ante esta transmisión, sencilla, conocida en apariencia, suave, verdad pero profunda y más extensa de lo que parece en apariencia.

Sonreímos como uno con Luz, Amor y Humor en un “ahí queda”, como preparación, como semillas para que así sea.

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