jueves, 9 de julio de 2015

María Magdalena, el poder del vientre

MARÍA MAGDALENA: EL PODER DEL VIENTRE, canalizado por Pamela Kribbe

facebook/tonydepablo © Los Chakras Raíz, del Ombligo y el Plexo Solar, ha resultado desempoderada y vacía. Para muchas mujeres, en esos centros existen sentimientos de indignidad, temor e incertidumbre, usualmente semi-conscientes.

María Magdalena en el desierto, también conocido como Magdalena rezando o Tais, de José de Ribera. Pintado en 1640-41 se halla ubicado en el Museo del Prado de Madrid. 

Junio 29 de 2015

Queridos amigos, YO SOY María Magdalena. Os saludo a todos con calidez y alegría en mi corazón. Para mí vosotros sois conocidos y familiares. Somos compañeros álmicos pues todos recorremos la misma senda, pero cada uno a su propia manera única.

Hoy me gustaría hablar sobre la energía femenina y cómo puede prosperar en este tiempo, porque esto es esencial para el cambio de consciencia que necesita la Humanidad como conjunto, para avanzar. Es necesario el equilibrio entre las energías masculina y femenina, tanto en el Mundo en general como en las vidas de los individuos. La energía femenina ha sido largamente reprimida, lesionada y herida; y esto ha conducido a la dominación unilateral de la energía masculina.

A primera vista parecería que el equilibrio ya ha sido abordado: En muchos países las mujeres tienen virtualmente los mismos derechos que los hombres. En esas partes del Mundo una mujer se puede manifestar tan libremente como un hombre, disfrutar de una educación, una carrera, una posición de poder; y puede acumular riquezas. Pero en el nivel más profundo, hay algo ausente y desequilibrado. Lo que realmente sucede cuando una mujer busca la igualdad de esta manera, es que ella se apropia de la energía masculina de dominio y control; y comienza a usarla para su interés y su ambición propios. Eso en sí mismo no está mal, pero la pregunta es si hacer esto satisface profundamente el Alma femenina, tal como la otra pregunta es si el Alma masculina se satisface profundamente acumulando poder y dominio.

En este tiempo hay cada vez más personas buscando una realización más profunda. Quieren vivir desde la inspiración y conectadas con la Tierra y con sus socios los Seres Humanos; y confiar en su corazón en lugar de reaccionar con temor. Éstos son los ideales que ahora tocan el corazón de los jóvenes. La vieja energía masculina de control y coerción ha sobrevivido al curso de los años; ahora hay una nueva generación que piensa y siente de manera diferente. Y allí yace la oportunidad para una verdadera resurrección de la energía femenina, la cual no solamente incluye la recuperación de los derechos sociales y políticos; y la libertad para las mujeres, sino también una verdadera sanación de profundas heridas internas que han sido infligidas a la psiquis femenina.

¿Qué le ha sucedido a la energía femenina en el pasado? Ha sido desempoderada de muchas maneras, con violencia tanto mental como física; y esa historia ha sido registrada, así que no necesito entrar en ella aquí. Aquí mi atención está enfocada principalmente en la manera como ha sido afectada la energía femenina interna por esta violencia. Si miras el Aura femenina colectiva, ejemplificada en el campo energético de una mujer promedio, verás un vacío, un hueco, en el área del vientre. El área de los centros energéticos inferiores: Los Chakras Raíz, del Ombligo y el Plexo Solar, ha resultado desempoderada y vacía. Para muchas mujeres, en esos centros existen sentimientos de indignidad, temor e incertidumbre, usualmente semi-conscientes.

El poder original femenino del vientre es el de ser vital y estar arraigada. Por su naturaleza, una mujer se siente conectada con la Tierra y con los ritmos de las estaciones; y la sabiduría de su corazón está basada en un sentido natural de autoestima. Desafortunadamente esto se ha perdido a lo largo de las edades; y sin esa base, esa fortaleza natural del vientre, una mujer no se puede conectar de manera equilibrada con el Mundo que la rodea. Fácilmente da a otros demasiado de sí misma y se pierde en esa entrega; y frecuentemente es incapaz de tomar su espacio personal y establecer límites.

Si eres herida hasta el núcleo por medio del rechazo, la violencia (sexual); y la humillación, ocurre un cambio en tu campo energético:

Tu consciencia abandona tu vientre, el cual es el asiento de la emoción, la conexión y la intimidad. Cuando resulta demasiado doloroso estar presente en esa área de tu cuerpo, te disociarás de ti misma y sacarás tu consciencia del vientre. Entonces tu consciencia sube y se aloja en la parte superior de tu Aura, con el resultado de que tus sentimientos se apagan y se puede establecer la depresión, un sentimiento de fatiga y de no tener acceso pleno a tu energía. Adicionalmente al trauma de la violencia que ha tenido lugar; y a la profunda confusión emocional que surge como resultado, también está la tristeza y la vacuidad de haberte perdido.

En resumen, esto es lo que le ha sucedido a la psiquis femenina. Aún cuando no todas las mujeres individuales exhiben este patrón en el mismo grado, aún así ha sido una tendencia general que se puede resumir como sigue:

El vientre, que es el asiento de la emoción, la sexualidad y la intimidad; y que está conectado con la Tierra natural y fuertemente, está relativamente vacío. Se siente amenazante estar presente allí, tanto por causa del dolor que allí persiste como un recuerdo, como por causa del poder que yace allí dormido; es atemorizante encontrar ese poder.

Como resultado de la retirada, en el campo energético se ha creado una brecha entre los centros energéticos superiores y los inferiores, entre el área del corazón y el área del vientre.

La energía del corazón, el centro de la inspiración del Amor, no se puede expresar, fluye hacia afuera y se conecta naturalmente con el Mundo y con las otras personas. Este flujo es bloqueado ya sea por causa de demasiado temor y demasiada incertidumbre, o porque necesitas conectarte tan fuertemente con otra persona que te pierdes en esa persona; y te vuelves emocionalmente dependiente de ella.

Mujeres que nunca han experimentado violencia en su vida, ni mental, ni física, ni sexual, frecuentemente también exhiben este patrón reactivo. Por causa de que los viejos patrones pueden venir de vidas pasadas, en el pasado se puede haber causado daño a tu energía femenina, la cual aún no se ha sanado suficientemente en esta encarnación. Adicionalmente, como mujer, eres afectada por la psiquis femenina general, por la imagen prevaleciente de las mujeres y por las experiencias colectivas del pasado. Cada mujer tiene que enfrentar lo que estoy describiendo aquí; para cualquier mujer no es fácil ni natural poseer el poder de su vientre y estar realmente presente desde su corazón, de una manera arraigada, autoconsciente.

Por causa de que éste es un tiempo de transformación de la consciencia, ahora se ha vuelto aún más necesario sanar la herida energética del vientre. Si vas a desarrollar una senda espiritual; y sientes la urgencia de vivir desde tu corazón y desde tu más sincera inspiración, descubrirás que tú como mujer, encaras temores profundamente asentados. Destacarte, superarte y entrar en conflictos, no te resulta fácil; y te pone cara a cara con difíciles preguntas sobre autoestima y sobre ser veraz contigo misma. En cierto sentido, como mujer, se te pide transformar una parte del dolor colectivo de todas las mujeres. Así que al sanar tu propio dolor, creas nuevas sendas para que se expanda la consciencia colectiva.

Generalmente el desarrollo espiritual es visto como abrir tu corazón, conectarte con otros a través del Amor; y dejar ir tu ego. Sin embargo, para las mujeres que tienen que enfrentar una carencia de fortaleza en su vientre, allí es donde acechan varias trampas. Si te conectas con otros sin permanecer sólidamente presente en tu vientre, en tu centro, conectada con tus necesidades y tu verdad, entonces la conexión con otros puede conducir rápidamente a una pérdida del Yo; e incluso al agotamiento.

Si eres una persona muy sensible y con el Chakra del corazón abierto, que fácilmente sientes el humor y las emociones de otras personas, te beneficiarás con un sólido sentido de tus propios límites; y por eso necesitas un ego fuerte. Y con “ego fuerte”, quiero decir que necesitas un claro sentido de dónde terminas tú y dónde comienzan las otras personas. Este sentido te capacita para ser consciente de cuándo das demasiado, quizá porque quieres agradar o porque no te atreves a decir “no”. Lo que te brinda un ego saludable, es que sientes con claridad y precisión lo que está sucediendo contigo en tu interacción con otras personas. La palabra ‘ego’ se ha distorsionado; y ha llegado a representar algo inferior que debería ser liberado, pero para las mujeres es extremadamente importante esta forma de autoconsciencia y de establecimiento de límites.

Para los hombres, el proceso de desarrollo es bastante diferente. Los hombres han sido creados con una clase diferente de moralidad. Como niños son estimulados a diferenciarse, a competir; y a distinguirse. Esto puede ser bastante doloroso para los hombres que no se sienten en su lugar haciendo eso, que son naturalmente sensibles, considerados o tranquilos. Pero de cualquier manera, los hombres son menos estimulados a dar; mientras que la ambición y la agresividad se evalúan positivamente. En los hombres también existe una herida energética causada por experiencias del pasado.

Los hombres han resultado escindidos de su propia energía femenina, de sus sentimientos y de su intuición; y experimentan esto como una pérdida de alegría, emoción y conexión. En su corazón hay un vacío, no tanto en su vientre; y este vacío atormenta a los hombres tanto como las mujeres sufren por el espacio vacío en su abdomen. Ambos sexos han sido perjudicados por las tradiciones en las cuales vivís; y ambos sexos han sido heridos de diferentes maneras, así que la recuperación de la integridad involucra medios diferentes para cada sexo.

Para los hombres, generalmente es benéfico el énfasis en la apertura del corazón. Conectarse con sus sentimientos, permitirse mostrar su vulnerabilidad y reconocer la energía femenina en sí mismos, son formas de sanación fundamentales para los hombres. Pero para las mujeres, en cierto sentido es exactamente lo opuesto. Para ellas, el camino de la auto-sanación pasa por ser veraces consigo mismas, mantener límites claros, reconocer su energía masculina; y reconocer y manifestar sus dones únicos. Energéticamente, eso significa que llevas la energía de tu corazón, de tu Alma, hacia abajo hasta el nivel de tu vientre. Así que esto significa descender profundamente en esa cavidad de la pelvis, que simboliza la fuerza primordial de la energía femenina.

Una de las maneras como las mujeres pueden residir en su base, es manejando más conscientemente la ira acumulada en ellas. Muchas mujeres suprimen las emociones de ira o desagrado, porque la ira llama al miedo, o las hace sentir impotentes. La ira es amenazante porque te puede llevar a conflictos con otros; y si sientes que no puedes valerte por ti misma y expresar tu vida, te sientes desvalida. Entonces la ira se puede convertir en depresión, pasividad o cinismo.

Sin embargo, puedes comenzar a mirar la ira como una valiosa señal de que algo o alguien está violando tus límites y entonces te sientes herida; una señal que puedes usar para crear cambios positivos en tu vida. Al aceptar la ira, te tomas en serio, lo cual significa que la fuerza contenida en la ira se puede expresar de manera positiva. El primer paso es no ver la ira como algo malo; y no condenarte por ella. Esto es más difícil para las mujeres que para los hombres, porque ellas están más acostumbradas a negar su Yo y ceder su espacio a otros, en lugar de hacer respetar sus límites naturales.

Ésta es la razón por la cual quiero dirigirme a las mujeres altamente sensibles que recorren la senda espiritual: Cuida el poder de tu vientre, poséelo, apóyate firmemente dentro de tus propios límites y atrévete a valerte por ti misma. Tú tiendes a asociarte espiritualmente con el Amor, la Luz y la conexión; y estos atributos son esenciales, pero una conexión equilibrada con el Mundo que te rodea depende de tu habilidad para distinguir entre lo que es correcto y lo que es equivocado para ti, para separarte o desconectarte cuando sea necesario, en lugar de fusionarte y conectarte indebidamente. Para eso necesitas valorarte plenamente, valorar tus propias necesidades, tus talentos; y todas tus emociones.

En el tiempo en el cual Yo viví, que las mujeres se expresaran libremente no era aceptado, mucho menos valorado. Yo sentí una fuerte conexión con el mensaje de Yeshua Ben Yoseph y con la Esencia de la Energía Crística. Yo fui tocada por sus palabras, por su carisma; en esa vida entré cada vez más profundamente en mi interior para recordar quién era Yo. También vivía en mí una ira hacia los poderes que me prohibían ser quien Yo era:

Independiente, poderosa, con fuerza de voluntad. Regularmente me reprimían; y Yo luchaba con sentimientos de impotencia e ira. Mi vientre era presa de la energía de la frustración; y bajo ella yacía dormida una sensación de inferioridad, de dudas de mí misma. Mi misión era hacer las paces con mi falta de autoestima y desechar los juicios de las otras personas.

Éste es el desafío para todas las mujeres. Cuando las mujeres no están plenamente presentes en el área de su vientre, tienden a dar demasiado a otros desde su corazón, a vaciarse en las relaciones con otros, como con sus amados, sus niños, sus padres, sus amigos. Muy frecuentemente, perderte en la otra persona es una señal de no sentirte completamente en tu lugar, en tu propia base. Si hay un sentimiento dominante de vacuidad y alienación, es tentador acudir a otro para aliviar ese sentimiento. Aparentemente haces esto desde el Amor, pero ahí está agazapado otro motivo: Necesitas al otro para sentirte aceptada y buena contigo misma. Sin embargo, el crecimiento espiritual significa que aprendes a preguntar: ¿Por cuál motivo me estoy conectando con el Mundo que me rodea, con mi amado, con mis amigos, con mis hijos, con mis padres?

Ahora elige una de esas relaciones y enfoca tu atención en tu vientre. Desde ese nivel, siente cuánto espacio ocupas tú en esta relación, o cuánto recibes. Por ejemplo, imagina a tu amado y pregúntate interiormente: “¿Cuando estoy en su presencia siento en el área de mi vientre que soy totalmente aceptada?” Haz lo mismo con una amiga. Inhala profundamente hacia tu centro mientras piensas en ella y sientes tu respuesta. ¿Sientes que algo bloquea o impide tu respiración? Experimenta con esto como una meditación guiada.

La pregunta clave es: ¿Tu vientre se puede relajar en la relación? ¿Te sientes aceptada y libre para ser tú misma? ¿O sientes que tú tienes que hacer todo el esfuerzo y adoptar una actitud que no es natural? Quizá cuando estás con la otra persona sientas que se agota tu energía; entonces tu consciencia se sube a tu cabeza y abandona tu base, tu vientre. Cuando suceda eso, no te condenes, sino mira amorosa y honestamente a tu propio temor de ser veraz contigo misma y de tomar tu legítimo espacio.

Al reconocer tu propio temor, te transformas. Y no estás haciendo esto sola. El campo energético colectivo de las mujeres está cambiando.

Lo que te regalas a ti misma, beneficia a otras y viceversa.

www.jeshua.net/


Tradujo: Jairo Rodríguez R.


Editado por Tony de Pablo ©

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